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Una vez viví en una casa antigua en la que las ventanas y puertas —de madera maciza— abrían fatal cuando llovía un poco más de la cuenta. Quizá te haya pasado también a ti. Es el mismo fenómeno que explica por qué debemos tener cuidado con la humedad en nuestras guitarras.
Como guitarrista, quizá hayas oído que la humedad es un peligro para la guitarra. Que hay que tener cuidado y tener el instrumento siempre en determinadas condiciones. Te habrán vendido quizá mil accesorios de los que no estabas muy seguro si servían o no para algo. En este artículo intentaré arrojar un poco de luz sobre esta cuestión, que efectivamente tiene su importancia.
¿Cómo afecta la humedad a una guitarra?
La respuesta es bastante sencilla: la guitarra está hecha de madera, y la madera es un material higroscópico. Esta palabreja quiere decir que reacciona ante los cambios de humedad, del siguiente modo: cuando el ambiente que la rodea está más húmedo, absorbe agua; cuando el ambiente está seco, la suelta. Con este mecanismo, toda pieza de madera intentará estar en equilibrio con el ambiente.
Así, en esos movimientos de absorber o soltar agua, la madera cambia sus dimensiones. O sea, que un mismo trozo de madera, en un ambiente húmedo tendrá más tamaño que esa misma madera en un ambiente más seco. Generalmente, estos cambios de dimensiones son casi inapreciables a simple vista, pero de hecho se dan.
Una guitarra es un trabajo de ebanistería de bastante precisión. Cada unión entre las diversas partes del instrumento ha sido medida hasta alcanzar un ajuste perfecto. Todas las piezas que integran el instrumento forman uniones que son fuertes y estables. Además, el luthier trabaja con espesores extremadamente finos: por ejemplo, una tapa armónica de guitarra ronda los 2 milímetros de grueso: es muuuy fino… Por eso, cualquier alteración dimensional provocada por la humedad puede alterar las uniones y estructura del instrumento, causando deformaciones o rajaduras, a veces muy difíciles de reparar.
Cómo afecta a la guitarra el paso de un ambiente húmedo a uno seco
Como se explica más arriba, al pasar de un ambiente húmedo a seco, la guitarra va a soltar agua y contraerse. Al contraerse la madera, se generan tensiones entre las diversas partes del instrumento, pudiendo aparecer rajaduras o incluso desensamblarse partes de la guitarra. El paso de ambiente húmedo a seco es, sin duda, el más peligroso.
Cómo afecta a la guitarra el paso de un ambiente seco a otro húmedo
En el caso contrario, la madera absorberá el agua ambiental y se hinchará. Aunque no corremos tanto riesgo de rotura como sucedía en ambientes secos, en este caso pueden aparecer deformaciones en el instrumento que, si se mantienen en el tiempo podrían ser irrecuperables. Como digo, aunque el paso a un ambiente húmedo es menos peligroso, tampoco debe despreciarse.
Cómo se fabrican las guitarras para evitar problemas con la humedad
Hoy en día las guitarras viajan muchísimo más que hace unas pocas décadas. Un guitarrista profesional está hoy en Tokio y pasado mañana en Arizona, tocando en unas condiciones ambientales que son como el día y la noche. Incluso sin salir del sitio en el que vivimos habitualmente, no tiene nada que ver el ambiente húmedo junto a un río, con el de una sala de conciertos con el aire acondicionado a tope.
Por lo que he explicado más arriba, la guitarra va a sufrir cada uno de esos cambios. Es por esto que una guitarra que vaya a viajar debería ser construida con un ambiente de humedad promedio, en torno al 50 por ciento de humedad. Así, las uniones de cola y las dimensiones del instrumento serán capaces de soportar tanto las dilataciones como las contracciones, lo que no implica que no deba tenerse cuidado.
Personalmente, tengo mi taller en torno a ese nivel del 45-50 % humedad, y para algunas partes del proceso —por cuestiones que serían largas de explicar aquí— incluso lo bajo hasta el 35 y 40 % de humedad. Así consigo minimizar los riesgos de los cambios ambientales.